Las ‘cajitas” de Rosa Montero en Te tratare como a una reina un estudio sobre su estructura narrativa.

‘Empecé a moverme por terrenos de mi misma que no conocía. Me había hecho, que nunca lo había hecho antes con una novela, una escaleta con los capítulos y todo, creo que tenía 16 capítulos, algo así, y cuando termine la novela no tenía nada que ver la novela no tenía nada que ver, ni tenia los mismos capítulos, tenía otros personajes.’ (Glenn 280). Es curioso el estilo narrativo de Rosa Montero en Te trataré como a una reina. Muchos críticos lo han identificado con el bolero (López), pero la verdad es que hay algo más. Tiene capítulos periodísticos y detectivescos, entre otros. En este trabajo, vamos a analizar estos diferentes géneros que se utilizan y cómo afectan a la composición y recepción de la novela por parte del lector. También, en la segunda parte, vamos a  relacionar esto con el canon literario y como encajaría Montero él. Como ella afirma, ‘qué codificadas estamos las mujeres y los hombres con respecto a la cultura masculina. Los mitos culturales de esa sociedad son mitos masculinos, que es ese además uno de los retos que tenemos las mujeres escritoras, las mujeres artistas, es crear nuestros propios mitos femeninos’ (Glenn 281).  ¿Lo consigue Montero en Te trataré como a una reina?

 

En primer lugar, vamos a describir brevemente la estructura de la novela. Rosa Montero dijo en una entrevista: ‘Antes de empezar la novela sabía como quería que fuera. Quería que fuera una novela de cajitas dentro de cajitas. Conseguir que la estructura funcionara de verdad. […] que al terminar de leer la pudieras pensar otra vez toda la novela y entonces entenderla de otro modo.’ (Monegal 10). Según Thomson-Casado, este juego de tonos y géneros es más importante que la propia novela. En mi opinión, ayuda a la novela a ser como es. Lo que es cierto es que el deseo de Montero de que la novela sea ‘cajitas dentro de cajitas’ afecta a la estructura y a la recepción por parte del lector de la novela.

 

Podemos decir que Te trataré como a una reina es una novela corta. Consta de veintiocho capítulos de aproximadamente catorce páginas, de ellos, dos son cartas que los propios personajes escriben. Además, la novela está precedida de un reportaje de una revista de crímenes que hablan de un evento que todavía no ha sucedido cuando comienza la auténtica historia. Además hay otras tres entrevistas más, entrelazadas entre los capítulos. Esta inserción es bastante compleja y ha sido analizada por diferentes autores como vamos a ver a continuación. Los primeros capítulos nos describen a los personajes y nos ayudan a conocerlos, los siguientes, nos introducen la trama y las conexiones entre ellos. La trama gira en torno al Desirée, un decadente bar-club del Madrid de los 80 y los personajes que lo visitan. Del exterior del club solo tenemos a Antonia y Damián, que no van al Desirée habitualmente.

 

Como hemos dicho, diferentes autores han conectado la novela con el bolero: Francisca López afirma en ‘Vivir en un bolero’ que Montero usa la técnica del bolero, para construir la novela. ‘Rosa Montero acude al texto cultural del bolero para construir la trama de su novela.’ (1). Se pueden encontrar argumentos de esto incluso en el título que forma parte de la canción que escribe Poco a Vanesa, un bolero, y sobre todo en los personajes de Poco y Bella que viven en un bolero, aunque el mundo de Madrid de los 80 es ‘un mundo en el que ya no se llevaban los boleros’ (Montero 33). Recordamos que el bolero es un género musical que canta a amores imposibles o prohibidos. Originarios y muy populares en Cuba, por eso la conexión con el Tropicana. Así, Poco vive un amor imposible y frustrado con Vanesa y Bella con Poco.

 

Sin embargo, en mi opinión, la novela no está construida alrededor del bolero, es verdad que el bolero está presente en la novela, pero no es esencial para la trama sino otro género que Montero usa para crear la historia de Te tratare como a una reina. Además la novela no se trata de un bolero propiamente dicho sino más bien de la paradoja del mismo, basta con ver a Poco y como acaba siendo víctima del bolero que el mismo escribe. Parte lo ridículo de Bella y Poco es que intenten vivir como en un bolero. Evidentemente la sociedad madrileña de la época, no sólo no lo permite, sino que los expulsa de ella.  

 

Muy interesante también son los fragmentos escritos por el periodista Paco Mancebo. Aparecen antes del primer capítulo, el cuarto, el veintitrés y el veintisiete. Estos documentos son extractos de artículos publicados en la revista ‘El Criminal.’ Diferentes ideas se pueden extraer de estos documentos: En primer lugar, es un ejemplo de periodismo, profesión que la propia Montero profesa, pero es un tipo de periodismo que podemos categorizar como ‘sensacionalista’ o ‘amarillo’. Este tipo de prensa, muy popular en España, se centra en sucesos y catástrofes con información detallada o multitud de fotografías de los detalles más escabrosos. Aunque en la novela, no se muestren las preguntas que Mancebo hace, éstas se pueden percibir en las respuestas de los entrevistados y se puede ver que buscan los detalles más escabrosos o personales, que van bastante más allá de la mera información sobre un suceso.  Es interesante preguntarse cuál es la función de estos capítulos en la novela. En mi opinión, Montero los utiliza para alejarse de las voces de la historia y para contar los hechos desde una voz ‘objetiva’ y digo objetiva entre comillas porque en realidad no es así. Como señala Glenn, estos cuatro capítulos son muy importantes porque son presentados desde la visión de hombre, el periodista es hombre, al igual que los entrevistados como Menéndez o Vicente.  Estas opiniones masculinas sin ninguna duda distorsionan la realidad y presentan una imagen de los personajes o los hechos cuanto menos subjetiva por no decir falsa. Por ejemplo, Don Antonio es presentado como una víctima y Bella como una loca. Puede que esto sea verdad, pero no completamente: Antonio no es un respetable ciudadano que iba a casarse con la honrada Vanesa y Bella no es una loca desdichada.

 

Luis Suñer critica que Montero ‘debería prescindir de apoyaturas digamos objetivas, como son los fragmentos de reportajes –lo más débil de la novela- y darles a los personajes, a la acción misma, la posibilidad de que ellos mismas expliquen también eso.’ (Gleen 197) Sin embargo, este argumento se puede desmontar muy fácilmente ya que en ningún momento son ‘objetivas’, como hemos visto y porque también nos presenta otra ‘realidad’, aunque claramente distorsionada.  No creo que una explicación por parte de los personajes ayude tanto al mensaje que quiere transmitir Montero en la novela. Como señala Glenn ‘Montero appears to accept tradition by making many of her male characters writers, but in an act of literacy subversion she shows how they exercise illegitimately and for their own purposes the power of the written and of the spoken word.’ (197) y yo creo que acierta plenamente. Tanto la descripción de Antonio como de Bella están estereotipadas, Antonio como víctima y Bella como una ‘castrating bitch.’ (Glenn 197) Por eso, solo los lectores atentos serán capaces de leer entrelineas y desmotar la subversión de Montero según se va leyendo la historia.

 

Sin embargo, es importante resaltar que varios autores han criticado la novela porque solamente ofrece la perspectiva desde el punto de vista de los hombres. No obstante, esa es la paradoja de la novela, algunos lo ven como una crítica al feminismo, como Ahumada-Peña, la propia Bella afirma en la novela que por mucho que las feministas digan, el mundo no está hecho para mujeres solas. Sin embargo, yo no creo que sea así. El hecho de que Montero solamente nos muestre la perspectiva del hombre y presente al hombre como víctima, en el papel de Antonio, no hace más que reforzar lo ridículo de la historia. En primer lugar porque Antonio no es una víctima, prohíbe a su hermana tener relaciones con Damián cuando él está haciendo lo mismo con Vanesa, y no sólo eso sino que su  pasatiempo es conquistar a mujeres casadas de clase alta y abandonarlas cuando ellas deciden dejar a sus maridos. Por lo tanto, no se puede categorizar como víctima, al igual que las opiniones presentadas en el periódico se deben tomar con cautela, la opinión que Menéndez pueda tener de Bella, el lector sabe que no es real, Menéndez, el dueño del club, que lee novelas pornográficas detrás de la barra no puede ser una fuente de autoridad para dar opiniones. Por lo tanto me reafirmo en la idea de que la voz dominante del hombre no es sino otro aspecto de la paradoja que Montero construye en la estructura de su novela.

 

Hasta tal punto Montero da el poder a la voz masculina, que, casi, la única forma de escritura femenina viene de las manos de Antonia, en las cartas que escribe a su madre. En la carta, podemos ver errores gramaticales, faltas de ortografía y lenguaje muy simple, lo que apoya que las mujeres no tienen identidad en la novela. Sin embargo, sabemos que Antonia si sabe muy bien lo que quiere que es estar con Damián, de hecho a lo largo de la novela, va formando su identidad.

 

Podemos mencionar también el importante papel que tiene el lector en la obra. Para empezar, la estructura no es lineal, empezamos con el  artículo de periódico titulado ‘El extraño caso de la asesina fumadora.’ Con lo cual desde el principio tenemos la información del crimen que ocurre al final de la novela, como ya hemos mencionado anteriormente. Además, como ya sabemos, los capítulos son independientes unos de otros, describiendo diferentes personajes o situaciones. El lector tiene que ir uniendo a todos esos personajes, algunos tienen lazos familiares, otros se conocen de antes… y formando un esquema de la decadente ‘pandilla’ del Desiré. Además aunque muchos aspectos terminen encajando y mencionándose como de donde viene el Poco, otros quedan a la libre interpretación del lector como por ejemplo la ‘locura’ de Bella, por que cometió el crimen, que no sólo pueden interpretarse libremente, sino también generarse con la colaboración justo lo que Montero pretendía como hemos dicho al principio. Aunque podemos tener ideas, no está explicado explícitamente en el texto. Como dice Umberto Eco en  The role of the reader, ‘La existencia misma de textos del destinatario (el texto ‘original’ constituye un tipo flexible del que pueden realizarse muchas actualizaciones’ (1)

 

Hasta tal punto, da un papel importante Montero al lector que, como ella ha explicado, la novela tiene más de una lectura. Por ejemplo, en la entrevista de Mancebo a Menéndez, este explica que el ataque se debe a los celos de Bella. Sin embargo, al final de la novela, descubrimos que no son los celos, aunque no sepamos a ciencia cierta cuál es la razón por la que Bella actúa contra Antonio, se puede afirmar los celos no es la razón, sino una mezcla de odio por lo que le ha hecho a Antonia y su odio hacia los hombres en general cuando descubre la muerte de Poco y la paliza que ha dado a Vanesa. No sabemos si se vuelve ‘loca’, si es consciente de lo que hace o cual de las razones anteriores tiene más peso para que tire a Antonio por la ventana, pero sabemos a ciencia cierta que los celos no están entre ellas. En realidad, solamente cuando el lector acaba la novela, puede tener una visión de la historia y buscar sus propias respuestas que no se encuentran en la obra.

 

En esta primera parte del trabajo de la obra, estamos discutiendo los diferentes géneros y estilos que Montero utiliza en Te tratare como a una reina, y viendo si hay alguno que predomina sobre otros, como algunos autores han defendido. Nos queda por analizar otro género importante que podemos encontrar en la obra, está relacionado con los artículos de la revista, pero en realidad lo podemos encontrar en casi la totalidad de los capítulos. Se trata de la novela negra o ficción criminal. Desde el capítulo inicial en el que Mancebo explica el ataque de Antonio, el motivo del ataque o del crimen, está presente en la obra, por lo tanto el tono criminal, o detectivesco se entrelaza a lo largo de toda la novela. Incluso podríamos llegar a decir que Te tratare como a una reina,  tiene parte de novela de misterio, ya que nos presenta un ataque en las primeras páginas y, aunque sabemos quién es la atacante, vamos descubriendo su relación y motivos a lo largo de la obra. Para Thomson-Casado, una parte muy importante de las novelas negras del postfranquismo es la crítica social y eso lo encontramos en Te tratare como a una reina.

 

En definitiva, y para cerrar esta parte del trabajo, la composición de la novela es muy interesante. Los capítulos independientes, a veces narrador omnisciente, a veces no, a veces ‘stream of consciousness’, a veces no, y los capítulos periodísticos

Lo que sí se puede afirmar, es que Montero no sigue solamente la tradición del bolero en esta novela como muchos autores han mencionado sino que la  subvierte, la convierte en una paradoja casi increíble. ‘Rosa Montero reserva la abierta periodización para los pasajes en que mimetiza el estilo truculento y los mensajes subliminales misóginos de la prensa sensacionalista que ella tan bien conoce.’ (Reisz 191) El complejo proceso de composición de la novela en capítulos independientes o ‘cajitas’ hace que al principio sea un poco abrupto el cambio de uno a otro, pero sin embargo, el lector comienza a hacer conexiones muy rápidamente y a tomar un papel activo en la lectura de la obra. Estos diferentes tonos y géneros literarios y la estructura peculiar hacen que la novela sea como es y que el lector tenga un papel tan activo.

 

Para responder a la segunda pregunta de este trabajo, vamos a mencionar algunos aspectos del contexto sociocultural de la novela. Como dice Trongard, ‘Javier Escudero explica que la novela de Montero constituye ‘un lúcido testimonio de la problemática social y vital que enmarca los anos de la transición.’ (150). Además de los cambios políticos, desde una dictadura hasta una democracia, la transición también da lugar a una liberalización creciente de actitudes sociales en cuanto a los roles tradicionales del género y la libertad sexual.’ (2).  En este contexto de la transición y la movida madrileña escribe Montero esta novela, que también coincide con lo que se conoce como el ‘boom femenino hispánico de los ochenta.’

 

Siguiendo a Susana Reisz cuando habla de las escritoras que se hicieron famosas en las décadas de los setenta y ochenta: ‘el estilo de casi todas ellas se pueden leer, si uno quiere, como ‘copia’ de otros estilos literarios cultos o populares.’ (193). En su artículo menciona tanto el bolero, el tango o la telenovela como autores como García Márquez. Sin embargo, ella nota que hay algo especial u otras voces, en el caso de Montero un ‘pot-pourri de géneros’, por lo tanto hay algo innovador en la técnica. Pero también en el contenido, como vamos a ver a continuación.

 

Una de las ideas que planteamos en la introducción a este trabajo es que Montero alenta a las autoras femeninas a ‘crear propios mitos femeninos’. Si estudiamos ‘como la mujer retrata a la mujer’, en Te tratare como a una reina, Montero no sale muy bien parada, los personajes femeninos son un poco estereotipados: Antonia como una mojigata de pueblo que está dominada por su educación católica, Bella es una cantante fracasada que no ha conseguido nada de lo que quería en la vida y Vanesa es una aspirante a cantante que friega suelos de oficinas. Podemos afirmar que ninguna se va a convertir en un ‘mito femenino’. Sin embargo, es verdad que las tres consiguen liberarse en distintos puntos de la novela. Vanesa consigue un hombre que la ama de verdad y quiere casarse con ella, hay que mencionar que ella estaba acostumbrada a hombres o chicos que se aprovechasen sexualmente de ella, Antonia consigue encontrar el amor con Damián y se libera de su hermano Antonio y de la fuerza de su educación conservadora con esa aventura sexual que tiene con Damián y además con el accidente de su hermano, que le permite ser una mujer libre, por lo que toma el tren para comenzar una nueva vida. En el caso de Bella, podemos decir que su ataque a Antonio es una venganza a todos los hombres que la han hecho daño a ella y otras mujeres, no olvidemos que una de las razones del ataque es que Antonio prohibiera la relación de Antonia y Damián. Por lo tanto, por una parte sí que hay algo de ‘liberación’ algo que nos puede llevar a crear un mito, pero Montero nos deja un sabor agridulce, Vanesa muere asesinada por una paliza de Poco y Antonia termina yendo en el mismo tren en el que iba siempre a ver a su madre. Así podemos afirmar que aunque Montero cree que las escritoras femeninas deben romper con la tradición masculina y sus mitos y crear mitos femeninos, ella no predica con el  ejemplo en Te tratare como a una reina.

 

En resumen, en este trabajo hemos investigado dos preguntas. En primer lugar, los diferentes géneros de Te tratare como a una reina y como la estructura afecta a la novela y concluimos diciendo que la novela tiene un popurrí de géneros literarios, ninguno en particular más saliente, sino que es el uso de esa mezcla de géneros y tonos como Montero manipula y sorprende al lector con esta novela de diferentes lecturas. Por eso también resaltamos el papel activo del lector. En la segunda parte, hablamos más de la contextualización de Montero y de esta novela en particular en un canon literario  principalmente masculino y con mitos literarios masculinos también. Concluimos esa parte diciendo que aunque Rosa Montero tiene algo de escritora única que consigue alejarse de la escritura tradicionalmente masculina, no consigue crear un mito femenino o romper con esa codificación masculino-femenina de la sociedad actual.

 

En conclusión, podemos decir que Te trataré como a una reina es una novela innovadora en la técnica y en el contenido. Para la técnica utiliza una mezcla de géneros muy variopinta y una estructura, como hemos explicado, de ‘cajitas en cajitas.’ En cuanto al contenido, la voz masculina dominante se subvierte para darnos a conocer el poder que tenían las mujeres en el Madrid de los 80, aunque no tuvieran voz.

Referencias

Ahumada-Pena Haydee. Poder y genero en la narrativa de Rosa Montero. Madrid: Editorial Pliegos, 1999. Print.

Amell, Alma. Rosa Montero’s Odyssey.Lanham,Md: University Press ofAmerica, 1994. Print.

ECOU.The Role of the Reader. Explorations in the Semiotics of Texts,Bloomington,IndianaUniversity Press, 1995. web.

Escudero, Rodríguez J. La narrativa de Rosa Montero: Hacia una etica de la esperanza.    Madrid: Biblioteca Nueva, 2006. Print.

Harges, Mary C. Synergy and subversion in the second stage novels of Rosa Montero.New York: P. Lang, 2000. Print.

Gleen Kathleen M. “Victimized by misreading: Rosa Montero’s Te tratare como a una reina.Anales de la literatura española contemporánea. 12:12 (1987): 191-201. Web.

 

Gleen Kathleen M. “Conversacion con Rosa Montero” Anales de la literatura española contemporánea.  15:1-3 (1990): 275-283. Web.

 

Lopez Francisca. “Vivir en un bolero. ‘Te tratare como a una reina’” Especulo. Revista de estudios literarios. 23 (2003)

 

Montero Rosa. Te tratare como a una reina. Madrid: Barral (1988). Print.

Reisz, Susana. “Tropical como en el Tropico. Rosa Montero y el ‘boom’ femenino hispanico De Los 80.” Revista Hispanica Moderna 48.1 (1995): 189-204. Web.

 

Thomson-Casado Kathleen. The novels of Rosa Montero. TesinaOhioStateUniversity, 1994. Web.

1 comentario

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Una respuesta a “Las ‘cajitas” de Rosa Montero en Te tratare como a una reina un estudio sobre su estructura narrativa.

  1. Marta

    Gracias, x ste artículo maravilloso, pude tener mucha objetividad .

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